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RESOLUTIVOS
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[Indice Resolutivos] [Results in English] [Compte-rendus en Français] Asamblea Mundial de Pobladores - Ciudad de México, 2 al 6 de octubre de 2000 Mesa: Ideal Colectivo (Sede: Casa de la Primera Imprenta de América)
Introducción En el marco de la Asamblea Mundial de Pobladores dio inicio este 3 de octubre la mesa "Ideal Colectivo", teniendo como sede las instalaciones de la Casa de la Primera Imprenta. Contó con la participación de 22 personas de las delegaciones de Argentina, República Dominicana, Venezuela, Brasil, El Salvador y México. Como introducción al tema y punto de partida para el debate se dio lectura a 6 documentos básicos, elaborados/presentados durante los diferentes procesos preparatorios: * Declaratoria
de Xalapa, Veracruz, julio de 2000, artículo de la Asamblea Nacional
de Pobladoras y Pobladores. Desarrollo Durante el debate pudieron integrarse distintas concepciones para la construcción de un ideal colectivo. Entendido como un "sueño", como la ciudad y el mundo que pobladoras y pobladores pretendemos alcanzar, el trabajo para conseguirlo es tratar de que despertemos, de que tomemos conciencia de nuestros derechos, compartiendo, siendo solidarios y reconociéndonos en la diversidad y la diferencia. Para realizar la utopía del ideal debemos partir del hoy, teniendo claro que somos un colectivo; que para enfrentar las necesidades debemos despertar a la vida colectiva, entendiendo que solos no podemos. Sólo entonces podremos pensar en la democracia que queremos, es decir, en aquella de la participación de todas y todos. Construir el ideal a partir de lo que piensa la gente, de compartir objetivos y necesidades mediante un acercamiento solidario, permitiendo que se expresen todos aquellos que nunca lo hacen; pugnando por un mundo donde la riqueza (y la propiedad) no se concentre sólo en unos cuantos sino que beneficie a la inmensa mayoría, otorgando el poder social a los excluidos para acabar con la explotación y la miseria. Es necesario que nuestras organizaciones manejen un código común, buscando que el mundo se encamine a la integración, borrando las fronteras, como una sola patria. Asimismo, la construcción de un ideal colectivo es el sueño que pobladoras y pobladores de todo el mundo podemos hacer realidad a través de la organización, que nos permite llevar a cabo proyectos de desarrollo autogestionarios. Como dirigentes sociales debemos entender que no tenemos la solución a todos los problemas de nuestras comunidades, y que no es a través de una actitud paternalista cómo se construye el ideal. Más bien debemos preguntarnos si nosotros sabemos ejercer el poder, si podemos direccionar el desarrollo de las colectividades, admitiendo que ello será posible sólo con la enseñanza y organización de las bases, concientizándonos acerca de nuestros derechos como ciudadanos, luchando por un mundo equitativo en el que todos podamos desempeñar nuestros roles. En la ciudad (el mundo) que queremos aparece un término fundamental: la equidad. Queremos una ciudad más equitativa en lo económico, lo social, lo político, lo cultural, en términos de género, étnicos, ambientales. El ideal colectivo tiene que ver con la construcción de las utopías y con un objetivo a largo plazo que se va construyendo cotidianamente, en "pedazos", fijándonos metas concretas. El gran desafío es la construcción de un modelo solidario, un modelo que se construya de abajo hacia arriba, con la participación de la gente, siendo conscientes de que nos movemos en el contexto de un mundo cambiante. Propuestas De esta manera, se obtuvieron conceptos claves para trabajar desde las diversas comunidades en la elaboración de estrategias para la construcción del ideal colectivo: * Transformación
del pensamiento
Equipo de Redacción: Cristina Almazán, Teolinda Bolívar, Yolanda Feria [Este documento se encuentra disponible en Word 97. Para bajarlo haga click aquí.] Mesa: Ideal Colectivo (Sede: Antigua Escuela Nacional de Jurisprudencia) Queremos, a escala local y global, ser actores en la construcción de una ciudad y una sociedad habitable e incluyente. En esta lucha nos referimos a un ideal colectivo común, a un conjunto de valores que deben orientar a la vez nuestra acción y nuestras exigencias con relación a los detentadores de los poderes económicos y políticos. Estos valores deben ser el fundamento de nuestras transformaciones y de nuestras maneras de ver el mundo, así como de nuestra estrategia para cambiar la sociedad. 1.
Queremos construir un mundo unido y solidario, rico en su diversidad Cada uno de nosotros reconocemos que el ejercicio de nuestros derechos se acompaña de una responsabilidad, primero frente a nuestra propia comunidad y luego frente a la sociedad y a la naturaleza. En la educación popular y la educación de los niños debemos enseñar el ejercicio de una verdadera ciudadanía, fundada sobre los derechos y los deberes de la comunidad y de la sociedad, para preparar a los futuros dirigentes de nuestras comunidades en una real conciencia democrática. El ejercicio de poder en el seno de nuestros movimientos sociales y en la vida económica, política y administrativa sólo se justifica si se acompaña de la conciencia de responsabilidad personal frente a la sociedad. Ejercer un poder es, en primer lugar, ponerse al servicio de la comunidad y de la sociedad y no utilizarlo como un capital personal acumulable. Todo poder debe ser ejercido de manera transparente y todo aquel que lo ejerce tiene que rendir cuentas. Reconocemos una responsabilidad común frente a la naturaleza y frente a las generaciones futuras y queremos que las empresas, los poderes públicos y la gente rica que se han apropiado de la mayor parte de estos recursos asuman su propia responsabilidad. 4. Queremos construir un mundo en el que el desarrollo material esté al servicio de un verdadero desarrollo integral de las personas y las sociedades Afirmamos que la verdadera riqueza de la humanidad son sus recursos humanos, y que el verdadero progreso supone el desarrollo de relaciones armoniosas entre los seres humanos y con la naturaleza. Denunciamos las formas de desarrollo actuales que olvidan la importancia de esas relaciones y no se interesan más que en el avance tecnológico y en la acumulación de riquezas, en detrimento de los hombres y de la naturaleza. Afirmamos que el valor de nuestras culturas y de nuestros saberes forman parte del capital social y del patrimonio de la humanidad. La educación, en particular la educación popular, es una prioridad. Debe desarrollar la autonomía del pensamiento, de juicio y de acción de cada uno. Debe permitir desarrollar la identidad, la autonomía, la dignidad, la objetividad, la confianza en sí mismo y en los otros, el humanismo y la conciencia social, la capacidad de participar y de organizarse. Es decir, promover valores espirituales y no sólo materiales, despertar la atención hacia la naturaleza y escuchar a aquellos que no tienen voz. Un verdadero desarrollo humano significa que cada uno puede ser actor de la transformación de su vida y actor de la transformación de la sociedad. Reivindicamos el principio de autonomía de las organizaciones populares, por lo que consideramos importante la evaluación de las relaciones con los partidos políticos y el gobierno. También consideramos necesario dar el poder a las asambleas populares (niveles en los que todos participan). Un verdadero desarrollo humano favorece las capacidades creativas, individuales y colectivas. Por lo cual consideramos esencial las iniciativas locales de autoorganización para el mejoramiento de las condiciones de vida, para el desarrollo de actividades colectivas y de una economía solidaria, que asocie valores de uso y valores de cambio. Creemos
en la importancia de los territorios locales, de la comunidad, de los
barrios de la ciudad para lograr un verdadero desarrollo humano, como
espacio privilegiado para la construcción de relaciones entre
personas, entre grupos sociales y con la naturaleza, y como espacio
de invención de alternativas a los modelos actuales de desarrollo
que nos han sido impuestos desde el exterior. Nosotros queremos contribuir
a la invención de nuevas formas de gobernabilidad urbana. Nos negamos a la uniformización cultural del mundo en nombre de una modernidad que nos es impuesta desde fuera y que presenta nuestras tradiciones culturales como un freno al progreso. Nosotros decimos que nuestra cultura, la afirmación de nuestra identidad y el orgullo de nuestras particularidades no constituyen una orientación hacia el pasado ni una negación del cambio, sino al contrario, son el medio para recoger libremente las experiencias y las ideas que nos vienen del resto del mundo y escoger las que nos convienen más. Nosotros decimos que nuestra cultura y nuestra identidad, lejos de ser un obstáculo al encuentro con los demás, son el punto de partida del encuentro con el otro. Lo que hemos vivido con la Asamblea Mundial de Pobladores es la demostración de que conociendo nuestro pasado y construyendo conjuntamente un ideal colectivo somos el puente entre el pasado y el futuro. Nosotros decimos que hasta ahora las clases sociales ricas han desarrollado modos de consumo y de vida no sustentables. Somos conscientes de la necesidad de profundas transformaciones en nuestras sociedades en las próximas décadas y estamos preparados para desarrollar estrategias a largo plazo para lograrlas.
Equipo de Redacción: Pierre Calame [Este documento se encuentra disponible en Word 97. Para bajarlo haga click aquí.]
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